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Centro de Toronto escenario de violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías, mientras líderes del mundo definen el camino de la economía global.
Mientras los presidentes y los primeros ministros de los países más poderosos del mundo arribaban a Toronto para participar en la Cumbre del G-20 y otros llegaban tras finalizada la Cumbre del G-8 en Muskoka, alrededor de 10 mil personas se congregaban para protestar por diferentes razones en el centro de la ciudad.
Pese a las marchas de protesta, que para algunos es la noticia más visible, indudablemente el tema principal que se tratará al cierre de esta reunión de las economías más poderosas del mundo, será la implementación de medidas para confrontar la peor crisis financiera y económica de las últimas décadas, lo que ya de por sí genera tensiones entre los países que asisten porque muchas cosas pueden cambiar de ahora en adelante, pero también entre los ciudadanos del mundo que ven que los proyectos de estos gobiernos los podrían afectar, para bien o para mal.
En medio de las conferencias sobre la crisis económica, desarrollo sostenible, armas atómicas, pobreza, empleo y medio ambiente, entre otros temas de este encuentro mundial, los asistentes al gran foro internacional y los medios de comunicación acreditados, vieron estupefactos en las pantallas gigantes como algunos encapuchados, quemaron vehículos, pintaron grafitis y partieron vitrinas de algunos almacenes e intentaron atacar el Consulado de Estados Unidos en Toronto.
Al parecer ni los dispositivos de seguridad en los que el Gobierno invirtió más de 1.000 millones de dólares, ni los 12.000 oficiales encargados de la seguridad de la ciudad, pudieron evitar los desmanes provocados por estos extremistas, que mezclados entre manifestantes realizaron estos y muchos más actos vandálicos.
Al G20 asisten gran parte de los lideres de toda la Unión Europea, los presidentes o primeros ministros del G8, Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia y Rusia, además de sus homólogos o representantes de Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica y Turquía, quienes conforman las economías más fuertes del planeta y quienes tiene la gran responsabilidad de definir normas y programas internacionales que afectarán a todos los países del mundo.
c Al G-20 también asisten los líderes de España, Holanda, Vietnam, Etiopía y Malawi, el secretario general de las Naciones Unidas y los directores de las organizaciones más representativas en materia económica del mundo, invitados especialmente por el Primer Ministro Canadiense, Stephen Harper .
La gran pregunta que resolverán los líderes mundiales y lo cual ha generado grandes protestas, especialmente por los sindicatos de trabajadores, es sobre cuándo se va a poner fin a los programas de estímulo económicos a las empresas de varios países denominados fuertes económicamente, ya que estos beneficios están generando problemas en otros países emergentes, quienes no ven una sana competencia.
El primer ministro canadiense, Stephen Harper, en rueda de prensa recordó que la crisis actual obliga a los líderes de los países más industrializados a fijarse objetivos modestos y a evitar lanzar promesas que luego no podrán cumplir.
Pese a la apretada agenda de los líderes del G-20, de las comitivas, y los centenares de periodistas que llegaron de todo el planeta, en la sala de prensa acondicionada se pudo no sólo ver, sino palpar que ninguno ha olvidado el Mundial de fútbol, especialmente por aquellos en los cuales sus países favoritos han logrado su paso a la siguiente ronda.
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