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Cada vez que el telón se levanta, el público queda estupefacto ante la potente voz de uno de los tenores más reconocidos en Canadá. No importa si es para entonar las canciones de su último álbum Après Nous o para darle vida a uno de sus memorables personajes. La interpretación de Marc Hervieux es siempre impecable y magistral.

Orgullosamente quebequense, Marc desafió lo que sería su destino de seguir el ejemplo de su padre quien laboró en una fábrica durante 42 años y desde muy joven inició su carrera artística sin tan siquiera imaginar que su extraordinario talento lo llevaría a los escenarios líricos más importantes del mundo.
Su formación se la debe a prestigiosos maestros de canto como Sylvia Saurette, Diana Soviero, Ermano Mauro, César Ulloa y Gerald Martin Moore. Es licenciado del Conservatorio de música de Montreal, del Taller lírico de la Ópera de Montreal, así como del Advance Role Preparation Studio de la Gran Ópera de Florida en Miami.
El 2009 fue uno de sus años más productivos como solista, tras el éxito de sus producciones Le Premier Noël y Après Nous, que le mereció un disco de oro. En el 2010 Hervieux se lanza a una nueva aventura con una gira que incluye 50 espectáculos en Quebec y otras ciudades de Canadá.
ABANICO dialogó con el tenor quebequense durante el ensayo de la ópera Nelligan, original de André Gagnon, con libretos del reconocido escritor quebequense Michel Tremblay. Hervieux interpreta al talentoso poeta de Montreal, Émile Nelligan, en su edad adulta, quien sufrió la indiferencia de la sociedad al tratar de defender infructuosamente sus creaciones en medio de una familia canadiense tradicional. Finalmente la esquizofrenia oscurece el destino del autor del reconocido poema la barca de oro.
ABANICO: ¿Cómo se preparó para interpretar al poeta quebequense?
Marc Hervieux: Desde que yo era adolescente me interesé por la vida de Nelligan, leía sus libros, sus poemas, su biografía y siempre me ha parecido una historia muy triste. Para el montaje de esta ópera, dediqué mucho tiempo a estudiar cómo se sentía el personaje, investigué cómo escribía sus versos, leí otra vez la barca de oro, analicé la métrica de su poesía e incluso encontré nuevos errores, faltas de ortografía.
ABANICO: Usted es oriundo de Quebec, ¿Cómo ve a la sociedad canadiense de ese entonces, a finales de siglo XIX y a la actual?
M. H.: El padre, David Nelligan es irlandés, es decir anglófono, que se casa con Émile Hudon que es una francesa y además de francófona es mestiza, esa era la cruda realidad de finales de 1800: ingleses, franceses y mestizos, todo estaba en la misma familia.
Hay que recordar que ser un poeta en el seno de una familia tradicional de esa época era como una vergüenza, era la incomprensión total y después cuando Émile cae tan tranquilamente en esa depresión, una enfermedad mental tan desconocida, la solución siempre era encerrar a las personas. Actualmente nuestra sociedad es muy abierta y ha evolucionado mucho con respecto a las expresiones de arte, existe un espacio para que siga evolucionando y por supuesto que la manera de pensar ha cambiado notablemente.
ABANICO: ¿Qué es lo que más lo atrajo para interpretar al poeta Nelligan?
M. H.: Para mí es impresionante leer todas sus obras y ver a ese adolescente que escribió poemas entre los 15 y los 19 años, es excepcional saber que todo esto es el legado de un adolescente. Si nos ubicamos en este siglo, estoy seguro que a un adolescente de esas características de repente lo encontraríamos un poco extraño, pero con seguridad la gente diría ay Dios mío que talento tiene este muchacho. Quiero dejar una huella en la vida. Marc Hervieux puede memorizar cientos de versos, es muy afortunado al ser capaz de cantar y recitar al tiempo, y para ello su único secreto es trabajar sin pausa para conseguir un perfeccionamiento.
ABANICO: ¿Cómo logra proyectar su voz en cada caracterización?
M. H.: Es importante trabajar con un oído extra, porque cuando me aprendo mis líneas y canto pienso que están correctas. Pero cuando ese oído o persona que te escucha te dice cuidado con esto, mejora tal cosa y lo haces, entonces te das cuenta que había un error. Por ejemplo, en el ensayo general de Nelligan yo tenía un entrenador en la sala, él toma notas y me dice enseguida qué debo corregir y siempre hay detallitos que quiero mejorar antes de la premier, para llegar lo mejor preparado posible.
ABANICO: Usted es un personaje muy solicitado, incluso para obras benéficas. ¿Cómo distribuye su tiempo?
M. H.: A pesar de que yo soy una persona muy ocupada, si la causa vale la pena, yo ayudo; con mucho gusto voy y canto gratuitamente, ni siquiera me detengo a reflexionar, simplemente si es una causa buena yo ayudo. Por ejemplo con las víctimas del terremoto de Haití, yo estaba allí cuando se dió esa tragedia y regresé a salvo el 15 de enero, seguí viendo muchas noticias en la televisión y como de alguna manera me había afectado esa tragedia pensé en hacer algo por ellos y participé en uno de los conciertos benéficos.
ABANICO: Finalmente, ¿Cuál es su mayor anhelo en la vida?
M. H.: Creo que el día que deje de existir, quiero dejar algo positivo a las demás generaciones en todos los niveles, incluso en el medio ambiente, pues debemos ser responsables y , dejar de pensar que los otros pueden arreglárselas como puedan. A mí me motiva mucho pensar en mis hijos, en su futuro y en qué les voy a dejar a ellos como legado.
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