Diagnóstico a la salud en Canadá PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Abanico   
domingo 04 de octubre de 2009 19:59

La noche en que Alejandra y Daniel pasaron 14 horas en la sala de emergencia de un Hospital en Toronto, fue quizá una de las más largas de su vida.

A la tensión generada por la espera, se sumaba la angustia sobre el posible estado del bebé de apenas un par de meses de gestación. Unos intensos dolores abdominales la habían obligado a acudir al hospital.

Después de muchas horas, Alejandra fue sometida a toda clase de exámenes de laboratorio y ecografías. Dos especialistas se hicieron cargo. Ella y el bebé estaban bien, pero lo que no funcionó del todo bien, fue aquella sala, que más que de emergencias, semejó un olvidado lugar.

Para esta pareja, el sistema de salud canadiense parecía estar más débil que los mismos pacientes de ese hospital. Para ellos, el sistema de salud del país está enfermo y es urgente encontrar una cura. Sin embargo, aspectos más positivos como la calidad de los especialistas y el cubrimiento universal de la población, hacen pensar que el actual es un momento de coyuntura, que incluso los mismos usuarios pueden ayudar a superar.

Quizá la anterior historia, es un espejo de la situación por la que atraviesa nuestro sistema de salud, que si bien es considerado como uno de los mejores del mundo por su amplia cobertura y accesibilidad, al punto que el gobierno estadounidense lo ha tomado como modelo en su actual reforma, tiene en los tiempos de espera y el número de médicos por habitantes, una alta necesidad de alivio.

En palabras de la actual presidente de la Asociación Médica Canadiense, Dra. Anne Dock, la salud en Canadá está enferma, pero los médicos pueden aliviarla.

En declaraciones la doctora Dock aseguró a la prensa canadiense que, “los pacientes están sufriendo cada vez más de una precaria atención generada por los tiempos de atención”. Para ella, el problema principal que afronta hoy el sistema es el número de médicos por habitante.

Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fechado en 2009, el número de médicos por habitante no es suficiente para cubrir las necesidades de la población promedio.

El estudio, que condensa estadísticas de los últimos tres años, asegura que en 2008, por ejemplo, había en Canadá 33.922 médicos familiares para una población de 33, 143,610 personas. En otras palabras 1.0 médicos por cada 1.000 habitantes. El World Health Report de la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 25 médicos por cada 10.000 habitantes.

Sin embargo, el anterior aspecto no es el único que contribuye al panorama actual. Los tiempos de espera también aumentan cuando los usuarios no eligen a un médico de familia de manera permanente, si no que cambian constantemente de médico, afectando los volúmenes de atención de un centro a otro, de manera considerable.

Según la OPS, 3.6 millones de inmigrantes dicen haber cambiado de médico familiar en más de cuatro ocasiones durante el primer año de asentamiento y el 14 por ciento de los usuarios, asegura no haber tenido un médico fijo.

Cobertura universal

Según el doctor Robert Quellet, presidente saliente de la CMA (Asociación Médica Canadiense por sus siglas en inglés), Canadá estudia hoy los modelos de salud de Inglaterra, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos y Francia en los que, los mismos pacientes hacen parte activa de la solución a los problemas de los tiempos de espera.

Durante la reciente Conferencia Anual de la CMA, realizada en Saskatoon en el mes de agosto, el doctor Quellet presentó detalles de sus investigaciones. Una de las conclusiones, es que “es posible hacer desaparecer las listas de espera, manteniendo al mismo tiempo la cobertura universal”. Para esto, la prestación de atención médica en el sistema público puede también llegar a ser una función privada. En declaraciones a medios, Quellet dijo “que la competencia debe ser bienvenida y no hay por qué temer”.

En pocas palabras, la privatización alternativa de servicios de salud, es una de las soluciones contempladas por los expertos sin dejar de lado, por supuesto, la búsqueda de una mejor y más fuerte financiación de la salud pública, como también se debatió en la reunión anual de la CMA.

De hecho, una encuesta realizada en agosto, solicitada por la Coalición Canadiense de la Salud, señaló que el 86 por ciento de los encuestados estaría de acuerdo con una eventual privatización, pero, y esto se consideró en el estudio como un elemento definitivo, la solución al problema de la salud debería ser un tema público.

Otro elemento de la investigación realizada por Nano Research tomó como lo más relevante que, un poco más del 82 por ciento de los participantes señaló estar, en general, satisfecho con los servicios de la salud pública lo que, de cierta manera, debilita un poco la idea de que una mera privatización sería la solución, y deja entrever, que se podría pensar más en una alianza, demostrando que, a pesar de la actual coyuntura la población tiene fe en el sistema.

La encuesta telefónica se llevó al azar a 1.001 canadienses entre el 25 de abril y el 3 de mayo de este año, con un margen de error del 3.1%.

Los usuarios

Pero si bien el mejoramiento del sistema es un asunto de especial competencia de médicos y gobierno, en manos de los usuarios también hay una alta responsabilidad. Al igual que ha sucedido en Estados Unidos, el fantasma de la vejez ha comenzado a acechar el sistema de salud canadiense así como el de las enfermedades causadas por la falta de actividad física, la mala alimentación y el consumo del cigarrillo.

Sin duda, una manera de hacer del canadiense, un sistema de salud más eficiente, es con usuarios más sanos y esa responsabilidad, es en gran parte individual.

Por ejemplo, uno de los problemas de salud que más aqueja a los canadienses, son las enfermedades generadas por la inactividad física y el sobrepeso. Diagnósticos de carácter cardiovascular como la hipertensión e incluso la depresión, pueden ser originados por la ausencia de ejercicio o una dieta balanceada, lo que engrosa las filas de pacientes y hace más lento el sistema.

Según la Agencia de Salud Pública de Canadá, la hipertensión afectaba en 2007 a 1 de cada 4 personas en el país. El 18,1 por ciento de la población adulta manifestó que la hipertensión le había sido determinada por un profesional de la salud. Dado que aproximadamente un tercio de las personas que tienen este padecimiento no son conscientes de su condición, la verdadera prevalencia de la hipertensión es probablemente mucho mayor.

La hipertensión es la razón más común para visitar a un médico en el país, en 2007 se registraron 21.1 millones de visitas a médicos de familia. En el mismo año, más de 4 millones de prescripciones contra esta enfermedad fueron ordenadas. Y es de anotar, que de las personas afectadas con la enfermedad, el 30 por ciento debe su condición a un alto contenido de sodio en su dieta, mientras que el 90 por ciento de los afectados reportó sedentarismo como la principal causa de su estado.

De otro lado, los costos generados por esta clase de males en la salud también debilitan el sistema. El más reciente informe oficial señala que el costo económico de la inactividad física fue de $5.300 millones ($1.600 millones en costos directos y $3. 700 millones en indirectos) mientras que los costos asociados a la obesidad fueron $4.300 millones ($1.600 millones en costos directos y $2. 700 millones en indirectos).

A la hipertensión, se suman otras enfermedades derivadas del tabaquismo. Según la Agencia de Salud Pública de Canadá, 3.1 millones de personas en el país presentan enfermedades relacionadas con el consumo de cigarrillo: el asma, la obstrucción pulmonar y el cáncer encabezan la lista de consultas médicas en 2007, año del que se tienen las cifras más recientes.

Las enfermedades de este tipo generan un alto impacto económico en el sistema de salud canadiense. En la actualidad, casi el 6,5 por ciento de los costos sanitarios totales están relacionados con enfermedades respiratorias (sin incluir el cáncer de pulmón). Esto representa casi $ 5,700 millones de dólares en costos de la atención de la salud, como hospitalización, visitas al médico, investigación y drogas, así como un costo adicional de $ 6,720 millones en gastos asociados con la discapacidad y la mortalidad.

Si bien pacientes como Alejandra y Daniel pueden ser la viva representación de la insatisfacción que hoy existe en muchos usuarios, queda claro que el difícil momento por el que atraviesa el sistema de salud canadiense, es tema de trabajo tanto para expertos de la salud como para el mismo gobierno y de hecho, la solución a la actual coyuntura, pasa también por las manos de los usuarios.

 

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